Lunes, 21 de Noviembre de 2016 23:16




OPORTUNIDADES PARA POTENCIAR EL BIOGAS

 

Los biodigestores son sistemas utilizados para tratar desechos orgánicos a través de un proceso de digestión anaeróbica, efectuado por microorganismos que descomponen dichos materiales en ausencia de oxígeno. Durante el tratamiento se generan gases que podrían utilizarse para producir energía térmica y eléctrica, que luego puede ser aportada a la red eléctrica.

Si se aprovechara el biogás que se desperdicia actualmente en los biodigestores nacionales, se podrían generar más de 4200 garrafas extras de 1kg por día (lo que equivale al consumo promedio mensual de 420 hogares).

 

Con el objetivo de diversificar la matriz energética argentina, la Red de Biogas del INTI con la colaboración de otras instituciones, especialmente el INTA, realizaron un relevamiento nacional de biodigestores. Los resultados del estudio permitirán elaborar un plan estratégico y sostenido de esta tecnología renovable, apta para la generación de energía.

 

Del censo realizado se determinó que en el país existen 105 plantas que utilizan biodigestión anaeróbica, concentradas mayoritariamente en Santa Fe (27%) y las restantes se ubican en 16 provincias. De ese total, el estudio relevó el funcionamiento de 62 plantas, que emplean biodigestores ya sea para el tratamiento de efluentes o para la generación de energía.



De las plantas relevadas, el 53% corresponden al sector privado y el 37% al sector público, en tanto que el resto se dividen entre organizaciones no gubernamentales, cooperativas y desarrollos familiares. En relación a su funcionamiento, el 85,3% utilizan los biodigestores para el tratamiento de efluentes, en tanto que del sector privado sólo un 6% los utiliza con fines energéticos. En el sector público el 54,2% se construyeron con fines de tratamiento y el 33,3% con funcionalidad educativa o de investigación.

“El trabajo realizado da cuenta de la existencia de un sector industrial que entiende a la biodigestión anaeróbica como una etapa necesaria dentro del tratamiento de sus efluentes y no como una alternativa exclusiva de generación de energía”, explica Víctor Goicoa de INTI-San Luis, quien formó parte del equipo de trabajo.

 

Otro de los resultados que se observa es que los déficits de los equipos instalados tienen su origen en diferente tipo de falencias operativas, constructivas y tecnológicas. Dichas fallas fueron identificadas y detalladas, lo que permitirá planificar acciones articuladas entre el sector público y privado, orientadas a favorecer el despegue del sector bioenergético, para el cual nuestro país cuenta con importantes ventajas competitivas.

“Entre las metas que deben figurar necesariamente en la agenda que el sector tiene por delante se encuentran el desarrollo de un manual de recomendaciones de seguridad en plantas de biogás y la consolidación de capacidades de laboratorio y asistencia técnica en todo el territorio nacional. En todas estas líneas, el INTI puede asistir a la industria y brindar su experiencia para potenciar el sector”, anticipa Goicoa.

 

Fuente: INTI - Instituto Nacional de Tecnología Industrial.

 

 


Última actualización el Lunes, 21 de Noviembre de 2016 23:19