NUEVAS TECNOLOGÍAS EN SOJA

En el marco del seminario “Beneficios de la Introducción de Nuevas Tecnologías en Soja”, bajo la coordinación del Dr. Miguel Rapela, Director ejecutivo de ASA, se presentó la visión de las instituciones al respecto, el marco regulatorio de la biotecnología en Argentina, la visión actual de las empresas que trabajan en investigación y desarrollo, y el punto de vista de los economistas del sector.
Al término de su exposición en el panel de representantes de la industria semillera, entrevistamos en forma exclusiva para Agroproyectual al Ing. Rodolfo Rossi, quien brindó su opinión sobre diferentes aspectos relacionados con el mejoramiento vegetal y la biotecnología en el cultivo de soja.


 

Organizado por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGyP), la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BC) y la Asociación Semilleros Argentinos (ASA), el último 2 de diciembre tuvo lugar en el auditorio  de la Bolsa de Cereales el Seminario “Beneficios de la Introducción de Nuevas Tecnologías en Soja”.

La apertura de la jornada contó con la presencia del Secretario de Agricultura, ingeniero Lorenzo Basso, quien eligió este ámbito  para anunciar la aprobación de un nuevo evento biotecnológico en maíz GAT de la empresa Pioneer, que otorga resistencia a glifosato y tolerancia a sulfonilureas e imidazolinonas: “En dos años de gestión se aprobaron más del 40% de los eventos transgénicos que tiene el país”, destacó Basso.

El primer bloque contó con la presencia de Oscar Domingo, presidente de ASA y Ernesto Crinigan, presidente de BC, quienes expresaron la opinión de las instituciones que representan.

 

 

Oscar Domingo, señaló que: “Esperamos que en el próximo período legislativo se de tratamiento a la modificación del Capitulo V de la Ley de Semillas que aprobó la Comisión Nacional de Semillas”.

 

El presidente de ASA, advirtió que en la Argentina la liberación comercial de los nuevos eventos transgénicos en soja se encuentra frenada, ya que desde 1996 -y a pesar que esta gestión oficial aprobó dos nuevos eventos transgénicos en soja- no hay nuevas sojas en nuestro país. “Esto no va a ocurrir hasta que se resuelva el reconocimiento en la Propiedad Intelectual para los eventos transgénicos, que es un tema que debe resolver toda la cadena en su conjunto, entendiendo que estas tecnologías no se rigen por la Ley de Semillas sino que por la Ley de Patentes”.

 

Además Domingo manifestó la necesidad de profundizar la sincronización de la aprobación de nuevos eventos con Brasil, ya que: “los alimentos del futuro se producirán en América del Sur. Debemos trabajar en forma sincronizada con Brasil en la aprobación de nuevos eventos transgénicos, como también en la armonización de la liberación de nuevas variedades en el Mercosur”.

 

Luego, Ernesto Crinigan, presidente de la BC, destacó la transformación productiva de la Argentina, cuya producción se cuadruplicó en los últimos 40 años, de la mano de “un nuevo paradigma, liderado por la biotecnología, la transgénesis y la soja RR”.

 

Aseguró que: “profundizar la innovación tecnológica es una obligación para poder aumentar la producción, pero debe hacerse en forma sustentable”.

 

Finalmente señaló que: “el desarrollo de nuevos eventos transgénicos en soja implicarán más actividad para toda la cadena y mayor valor agregado para el país”.

 

Luego en representación oficial, Perla Godoy, Directora de Biotecnología del MAGyP expuso sobre el marco regulatorio vigente para la biotecnología en Argentina.

 

En el segundo bloque se presentó la visión de la industria semillera, representada por  miembros de diferentes empresas quienes abordaron distintos aspectos técnicos específicos que ofrecen hoy las nuevas tecnologías disponibles para el cultivo de soja, tanto en Argentina como en Brasil y USA.

 

Así Rodolfo Rossi (Nidera), expuso sobre genética, mejoramiento y biotecnología(consultar reportaje de AgroProyectual), destacando que hoy todos los planes breeders contemplan la interacción genotipo-ambiente.

 

Manuel Mihura (Don Mario), señaló que: “actualmente la obtención de variedades por mejoramiento genético requiere un mínimo de 6-7 años de trabajo, aprovechando la contraestación para estos desarrollos”. Asimismo destacó que: “el reconocimiento de la propiedad intelectual en Brasil hizo que las empresas que actúan en Argentina, desarrollen eventos allí, generando inversiones en ese país”.

 

Ignacio Conti (Dow) se refirió a la evolución de los eventos biotectnológicos, señalando la existencia de “una primera ola de eventos tolerantes/resistentes a insectos y herbicidas, luego una segunda ola tolerante/resistente a stress ambiental y, en un futuro cercano, una tercera ola de desarrollo de  calidad de los alimentos y una cuarta ola que comprende a los vegetales como verdaderas fábricas”.

 

Mencionó que actualmente en Argentina se trabaja sobre eventos tolerantes a distintos herbicidas y tolerante a insectos, lo cual tiende a disminuir la cantidad de insecticidas aplicados que ayuda a conservar la fauna benéfica. También se esperan nuevos eventos que mejoren la calidad de grasas del aceite de soja.

 

Conti destacó que: “la demanda creciente de alimentos en el mundo, especialmente de países como China e India, encuentra como respuesta una oferta inteligente con alta productividad por parte de Argentina, Brasil y USA”. Pero a la vez señaló que: “existen grandes diferencias en el número de eventos biotecnológicos aprobados en estos tres países”, coincidiendo en la ausencia de sincronía en este tema, por falta de reconocimiento de la propiedad intelectual en Argentina.

 

Finalmente Carlos Becco (Syngenta), expuso sobre los avances en el tratamiento integral y profesional de semillas, señalando sus beneficios para el productor y el medio ambiente.

 

Cabe destacar que, para la presente campaña en Argentina, se han producido alianzas estratégicas entre los semilleros y las empresas de agroquímicos e inoculantes para abordar este tema y brindar servicios al productor.

 

 

El tercer bloque contó con la presencia de los economistas Jorge Ingaramo y Eduardo Trigo, quienes efectuaron un análisis de los principales aspectos económicos vinculados a la adopción de las nuevas tecnologías.

 

Al presentar su “Análisis de los impactos económicos asociados a la adopción de la soja BtRR2Y”, el Licenciado Ingaramo aseguró: “La soja BtRR2Y será buena para los productores, para la cadena agroindustrial, para toda la industria y para el país”. Según el economista, la nueva soja generará “un incremental en las exportaciones de U$S 4.187,6 millones, incluyendo exportaciones de soja en grano, aceites, biodiesel y pellet de soja; que se descomponen en U$S 1,967 millones por efecto del evento en sí, U$S 2.016 millones por aumento de área y U$S 202 millones por efecto de la industrialización. Esto implica que un 47% del efecto total es asignable al evento”. Agregó además, que se generaría “un incremento en la recaudación por retenciones a las exportaciones de U$S 1.298 millones (manteniendo el % actual de retención)”.

 

Ingaramo señaló que “desde el punto de vista del productor, la adopción de la soja BtRR2Y generará un beneficio neto de 95 dólares por hectárea en el caso de aquellos productores que actualmente utilizan semillas de uso propio y 50 dólares por hectárea en el caso de los que usan semilla certificada. De acuerdo a su análisis, el impacto total sobre el PBI nacional será de 3.618 millones de dólares.

 

Por su parte, el Dr. Eduardo Trigo, presentó en público un trabajo realizado para el Consejo Argentino para la Información y el Desarrollo de la Biotecnología-ArgenBio (consultar reportaje de AgroProyectual), en el que midió el “Impacto Económico de los Cultivos genéticamente Modificados tras 15 años en la Agricultura Argentina”, del cual surge que: “la biotecnología agrícola dejó al país más de 72.000 millones de dólares en los últimos 15 años; y generó más de 1,8 millones de empleos”. En el caso de la soja RR, los beneficios fueron de U$S 65.500 millones, de los cuales 3.500 obedecen a la reducción de costos y 62.000 a la expansión del área cultivada. En cuanto a la distribución de los beneficios totales, un 72% correspondió a los productores, un 21% al Estado Nacional a través de las retenciones y otros impuestos, y un 6,4% a los proveedores de tecnologías (semillas y herbicidas).

 

Cabe mencionar que la jornada contó con la coordinación general del Dr. Miguel Rapela, Director Ejecutivo de ASA.

 

Fotos: gentileza Asociación Semilleros Argentinos (ASA) www.asa.org.ar